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VOTO ACCESIBLE

Propuestas para el voto accesible


Introducción

Las elecciones constituyen una pieza fundamental en el funcionamiento de la democracia. Desde la aceptación del carácter popular de la soberanía y ante la necesidad práctica de ejercer el poder a través de representantes, la elección de estos por la comunidad constituye un acto que da sentido y define el carácter democrático del sistema. En el modelo ideal de democracia representativa se produciría una plasmación idéntica de los intereses y demandas de los ciudadanos en los diversos órganos de poder.

El proceso electoral es el instrumento que debe garantizar la máxima concordancia entre estas posiciones -los gobernantes/representantes y los gobernados/representados- como si se tratase de un muestreo. El objetivo básico debe residir en que la selección realizada conduzca a una acción de gobierno coherente con las voluntades reales de aquellos que ostentan la soberanía, dando lugar también a la legitimidad que una transferencia de poder como esta requiere.

Las elecciones van a condicionar el carácter democrático del sistema y de la misma forma, éste debe condicionar y garantizar un funcionamiento del proceso electoral conforme a estos objetivos a través de una serie de principios que afectarán a su diseņo y desarrollo. Actualmente, el derecho electoral de cualquier Estado democrático contempla la celebración de elecciones competitivas mediante el sufragio universal, libre, igual, secreto y directo.

De forma generalizada, en cualquier procedimiento de votación convencional en un colegio electoral se reproducen las siguientes etapas:

  • Identificación, autenticación y validación del votante: se comprueba que el elector es quien dice ser, se comprueba que se trata de un elector censado en aquella circunscripción electoral y que no ha votado todavía para aquellas mismas elecciones (principios de sufragio universal y voto igual).

  • Establecimiento de las preferencias del votante en relación con las opciones que se le plantean: el votante marca libremente sus opciones o selecciona la papeleta de la candidatura de su elección de entre la oferta que se le presenta (principios de elecciones competitivas y voto libre). También tiene a su disposición mecanismos como la cabina de votación o los sobres opacos donde introduce la papeleta (principio del voto secreto).

  • Emisión del voto: el votante introduce la papeleta en la urna (derecho a sufragio).

También podemos aņadir a éstas, las siguientes etapas muy relacionadas con el desarrollo inmediato a la emisión del voto:

  • Recuento de votos: los responsables de las mesas electorales realizan un recuento una vez cerrado el colegio electoral.
  • Verificación (condicional): en caso de duda o de no concordancia entre número de votos emitidos y número de votantes anotado, se inician las verificaciones necesarias.

Así pues, en la segunda fase de las explicadas anteriormente, es decir, la de establecimiento de preferencias del elector, es en la que los ciegos vemos vulnerado el carácter secreto del voto, puesto que las papeletas, actualmente, no disponen de ningún sistema ni marca que nos permita identificarlas, y por tanto, elegir la papeleta o marcar los candidatos acorde con las preferencias personales sin tener que recurrir a una tercera persona de confianza para que nos elija la opción deseada.

La solución, pues, pasa por adaptar el material electoral de tal manera que nos permita realizar la elección autónomamente para mantener el secreto del voto.

Para las elecciones generales hay dos papeletas diferentes, una que contiene una lista cerrada y bloqueada para el Congreso y otra que contiene una lista cerrada pero no bloqueada para el Senado.

Para el Congreso hay una papeleta distinta para cada partido, por tanto, basta con elegir la papeleta correspondiente al partido político de nuestra elección. En cambio, para el Senado, existe una única papeleta donde aparecen todos los nombres de los candidatos; el elector debe marcar con una cruz los de su elección.

En el caso de los referéndums se utiliza el mismo sistema que para el Congreso, pero solo con tres papeletas: la del sí, la del no y la de en blanco. A continuación pasamos a detallar posibles sistemas para hacer el proceso de selección accesible a los ciegos.

El voto accesible mediante el sistema Braille

El alfabeto Braille es un sistema de lecto-escritura para ciegos, basado en combinaciones de 6 puntos con los cuáles se forman todas las letras del alfabeto en tinta. Analicemos ahora las distintas modalidades en que el Braille puede aplicarse para hacer el voto accesible.

1. Braille impreso sobre las papeletas

Con el sistema de papeletas actual en Espaņa, la solución para adaptarlo pasa por la utilización del sistema Braille. En el caso de elecciones con varias papeletas (como podría ser el caso de referéndum o elecciones al Congreso) deberían incorporarse las siglas de los partidos en cada una de ellas. Con este sistema todas las papeletas utilizadas para los comicios deberían estar adaptadas, ya que si no es así y solo algunas lo están, en mesas electorales donde haya pocos votantes ciegos, al hacer el recuento podría saberse la opción que han elegido. El Braille y los carácteres en tinta deberían convivir en la misma papeleta. Existe un tipo de tinta transparente que permite hacer el relieve del Braille, y por tanto, permite imprimir el Braille sobre los carácteres en tinta sin impedir su legibilidad.

Así pues, partimos de la base, de que todas las papeletas deben ser iguales para garantizar el secreto del voto.

2. Identificativos Braille

Hay otro sistema que consiste en enviar por correo postal a los discapacitados que lo soliciten, la documentación electoral en Braille. Se envían las papeletas en tinta, pero cada una de ellas lleva una etiqueta adhesiva en Braille con el nombre del candidato. De esta forma, el elector deberá escoger la papeleta de su preferencia, quitar el identificativo en Braille y ensobrarla. La papeleta es exactamente igual que la que utiliza un vidente. Aunque la documentación se envía por correo, el votante ciego puede elegir como cualquier otro, si votar presencialmente o por correo.

3. Plantillas Braille

Otra de las posibles soluciones, solo para casos de papeleta única, es utilizar una plantilla de cartulina a medida de la papeleta, con unas ranuras que coincidan con los cuadros para hacer la cruz o la marca al candidato a elegir. Al lado de estas ventanitas, debe constar el nombre del candidato en Braille, o si por la extensión no es posible, se puede hacer un listado numerado a parte con todos los nombres de candidatos, y en la plantilla solo deberían aparecer los números.

El elector ciego introduce la papeleta en dicha plantilla y puede marcar las casillas sin ningún problema. Este método solo requiere que haya un ejemplar de plantilla, como mínimo, en cada mesa electoral, y las papeletas no necesitan ninguna adaptación especial.

Por otra parte, como ya se ha dicho, este sistema solo es útil para elecciones de papeleta única, como lo son en Espaņa las del Senado. También se podría aplicar este sistema para elecciones al Congreso o para referéndums pero debería cambiarse el tipo de papeleta actual y utilizar papeleta única para todas las opciones.

4. Etiquetas Braille en la mesa

Consiste en enganchar una etiqueta Braille con el nombre del candidato al lado de cada una de las pilas de papeletas dispuestas en la mesa electoral. Si bien este método puede ser el más barato y fácil de implantar, no ofrece una completa seguridad al votante, ya que es muy fácil que las pilas de papeletas puedan mezclarse, voluntaria o involuntáriamente. Este sistema solo es recomendado en elecciones en las que haya pocas opciones a elegir y cada una esté en una papeleta distinta (por ejemplo, un referéndum).

Voto electrónico

El voto electrónico comporta básicamente la sustitución del papel u otros sistemas físicos por un soporte digital como vehículo de expresión del voto. A partir de esta definición, hay una amplia gama de soluciones tecnológicas que cubren un abanico que va desde sistemas muy similares al voto tradicional en papel hasta el voto electrónico remoto desde cualquier ordenador con acceso a Internet.

En el caso de las votaciones electrónicas, la tecnología puede afectar a muchas de las fases del proceso electoral, desde la convocatoria hasta la proclamación de resultados. No obstante, donde nos interesa más observar esta incursión es en la fase de la emisión del voto, momento que viene estrictamente regulado hasta el detalle para que en ningún caso se vean vulnerados los principios democráticos básicos, entre los cuales está el secreto del voto.

Veamos cuales son las diferentes formas de voto electrónico desarrolladas hasta el momento y las características de cada uno de ellos que permitan o no la votación a los ciegos.

1) Sistemas de voto electrónico mediante aparatos situados en los colegios electorales. Estos sistemas incorporan aparatos que se instalan en los colegios electorales. El votante sigue desplazándose hasta allí físicamente. También tiene la asistencia y el control del personal del colegio electoral. Esto implica, entre otras cosas, que la etapa de identificación, autenticación y validación seguirá realizándose de la forma convencional. A continuación se exponen los tres grandes tipos de sistemas que existen y se aplican hoy en día en algunas democracias occidentales:

  • Sistema de votación mediante tarjeta perforada: el elector debe perforar su opción en una tarjeta a través de un aparato. En un segundo momento, la tarjeta es introducida en una urna-tabulador capaz de realizar el recuento. En este sistema, la targeta debería estar marcada igualmente en sistema Braille para que el elector ciego pudiera perforarla autónomamente.

  • Sistemas de voto mediante un aparato lector: es la evolución del sistema anterior. Se trata de aparatos capaces de "leer" marcas realizadas por el votante en una papeleta con un bolígrafo. Se deberían utilizar nuevamente plantillas Braille, para indicar donde hacer las marcas a la papeleta.

  • Sistemas de voto mediante aparatos de grabación directa: con este tipo de sistema, el votante entra totalmente en contacto con la tecnología en todas las fases de la emisión de su voto. Se trata de aparatos similares a los cajeros automáticos, en los que el elector establece sus preferencias gracias a una pantalla táctil o a una pantalla y un teclado. En algunos casos, el propio aparato registra el voto. En otras, el voto se graba en un soporte externo que el votante ha introducido previamente en el aparato (por ejemplo, una tarjeta magnética). Tras emitir su voto, el votante utiliza su tarjeta a modo de una papeleta tradicional, introduciéndola en una urna, que a su vez será un aparato lector de tarjetas magnéticas y que realizará el recuento. Este tipo de aparatos debería contar con un sistema de voz que permitiera, mediante auriculares o otro método, esuchar las diferentes opciones y seleccionar la adecuada, pero hay que tener en cuenta la complejidad de uso de una pantalla táctil para una persona ciega. Las teclas deberían estar adecuadamente rotuladas en Braille.

2) Sistemas de voto electrónico remoto. Este segundo gran tipo de sistemas de votación electrónica es el que prevé que el votante no deba desplazarse hasta el colegio electoral y pueda emitir su voto a través de la red. Puede tratarse de una red interna y controlada por la propia institución que organiza la convocatoria, o puede realizarse la votación desde cualquier plataforma conectada a Internet. Este método requiere de conocimientos de informática, que ni todos los ciegos ni todos los videntes disponen. En el caso de las personas ciegas, para poder acceder a los ordenadores son necesarias una serie de adaptaciones generalmente de gran coste, que tampoco disponen todos los ciegos. La Administración debería poner a disposición un ordenador por cada colegio electoral para la gente que no disponga de ordenador o Internet, y además, asumir el gran coste de las adaptaciones para los ciegos, con lo cuál resultaría un método muy caro, y, almenos de momento, poco fiable. Las páginas web de votación deberían cumplir los estándares de accesibilidad web dictados por el W3C en el Web Accessibility Initiative.

Todos los sistemas anteriores han sido diseņados a partir del siguiente esquema básico:
Se deben establecer un conjunto de procedimientos (llamados protocolos) en las transmisiones a través del canal, que permitan que el voto del emisor llegue al receptor sin ser atacado: el voto no debe poder ser alterado en su contenido o simplemente eliminado a media transmisión. Además, a diferencia de las votaciones electrónicas en los colegios electorales, en esta ocasión el votante no está presente físicamente, por lo que debe poder identificarse de manera eficaz, sin vulnerar por ello su derecho al voto secreto.

Así pues, en algunos casos, las dificultades en el cumplimiento de todos los requisitos al mismo tiempo surge de la propia contradicción entre ellos: por ejemplo, la posibilidad de discriminar entre electores autorizados y no autorizados choca con el requisito de privacidad, ya que el voto debe ir, en algún momento, unido a una identidad.

EN último término, hay que tener en cuenta que el voto electrónico aún no está suficientemente desarrollado como para implantarse en un futuro próximo, almenos en Espaņa, en condiciones de fiabilidad óptimas. El Braille representa la opción más fácil de aplicar, y no hace falta modificar excesivamente el sistema electoral que se utiliza actualmente.

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